Estética democrática

Espacio de reflexiones políticas donde las críticas constructivas son bien recibidas

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¿Lo mismo?

Comenzó hace días la campaña electoral de cara a las elecciones al Parlamento Europeo, con la habitual avalancha de carteles, debates e información de los partidos mayoritarios y el habitual desprecio institucional a las opciones minoritarias. Y en este clima, y vinculado a esta campaña, se ha establecido paralelamente otro debate al respecto de PP y PSOE: ¿son lo mismo o no? Parece evidente a alguien más o menos informado que a estos dos partidos les unen bastante más cosas de las que les separan. Así, como se ha repetido hasta la sociedad estos últimos días, en el mismo Parlamento Europeo a cuyos comicios nos enfrentamos en poco más de una semana, el Partido Socialista Europeo y el Partido Popular Europeo votan lo mismo en un 73% de las ocasiones. Si a esto le sumamos las primeras “sugerencias” de parte de unos y otros a favor de un “gran pacto de Estado” de cara a las próximas elecciones generales (previstas para noviembre de 2015), la respuesta parecería inclinarse del lado de las teorías que defienden la existencia de PP y PSOE como dos partidos gemelos.

Si bien yo estoy de acuerdo, mayormente, con esta afirmación, no obstante me gustaría matizarla. No es que el PP y el PSOE (como Republicanos y Demócratas en EEUU, SPD y UPD en Alemania o PS y UMP en Francia, por citar más ejemplos) sean exactamente lo mismo, porque está claro que no lo son. Más bien son las dos caras de lo mismo. Una cara más amable, más tolerante, “con más talante” y la otra más dura y más cruda del mismo sistema. Lo que dijo Noam Chomsky al respecto de los grandes partidos estadounidenses es perfectamente aplicable a los dos grandes partidos de nuestro país (y practicamente a los dos grandes partidos en cualquier sistema bipartidista, lo sea de derecho o, como en nuestro país, de hecho): “Hace años se decía que EE.UU. es la nación del partido único –el partido económico– con dos facciones: demócratas y republicanos. Eso ya no es cierto. Sigue siendo la nación de partido único –el partido económico–, pero ahora tiene solo una facción. Y no es la demócrata, es de los republicanos moderados. Los llamados nuevos demócratas, que son la fuerza dominante en el Partido Demócrata, son más o menos lo que solían ser los republicanos moderados hace un par de décadas. Y el resto del Partido Republicano solo se ha desviado fuera del espectro.” Con excepción de la última frase, ya que en nuestro país el ala dura del PP demuestra su fuerza día sí y día también (basta con recordar la polémica Ley del aborto de Gallardón, entre muchas otras), la frase vale perfectamente para todo Europa cambiando Demócratas y Republicanos por Socialistas (o Socialdemócratas) y Populares. Así, exactamente igual que los Demócratas americanos se han instalado en lo que hace unos veinte años defendían los Republicanos, a este lado del Atlántico son los llamados socialistas los que han abandonado cualquier intento de reforma del sistema y se han instalado cómodamente en el neoliberalismo más rampante, apenas maquillado con algunas propuestas de carácter social (siempre y cuando no sean “peligrosas” para el sistema económico, eso sí) y unas mejores formas.

Hace años se decía que EE.UU. es la nación del partido único –el partido económico– con dos facciones: demócratas y republicanos”, señaló Chomsky. “Eso ya no es cierto. Sigue siendo la nación de partido único –el partido económico–, pero ahora tiene solo una facción. Y no es la demócrata, es de los republicanos moderados. Los llamados nuevos demócratas, que son la fuerza dominante en el Partido Demócrata, son más o menos lo que solían ser los republicanos moderados hace un par de décadas. Y el resto del Partido Republicano solo se ha desviado fuera del espectroTexto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/116506-chomsky-politica-eeuu-salvajismo-puro
“Hace años se decía que EE.UU. es la nación del partido único –el partido económico– con dos facciones: demócratas y republicanos”, señaló Chomsky. “Eso ya no es cierto. Sigue siendo la nación de partido único –el partido económico–, pero ahora tiene solo una facción. Y no es la demócrata, es de los republicanos moderados. Los llamados nuevos demócratas, que son la fuerza dominante en el Partido Demócrata, son más o menos lo que solían ser los republicanos moderados hace un par de décadas. Y el resto del Partido Republicano solo se ha desviado fuera del espectro”, concluyó el analista.Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/116506-chomsky-politica-eeuu-salvajismo-pu
Hace años se decía que EE.UU. es la nación del partido único –el partido económico– con dos facciones: demócratas y republicanos”, señaló Chomsky. “Eso ya no es cierto. Sigue siendo la nación de partido único –el partido económico–, pero ahora tiene solo una facción. Y no es la demócrata, es de los republicanos moderadosTexto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/116506-chomsky-politica-eeuu-salvajismo-puro
Hace años se decía que EE.UU. es la nación del partido único –el partido económico– con dos facciones: demócratas y republicanos”, señaló Chomsky. “Eso ya no es cierto. Sigue siendo la nación de partido único –el partido económico–, pero ahora tiene solo una facción. Y no es la demócrata, es de los republicanos moderadosTexto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/116506-chomsky-politica-eeuu-salvajismo-
Hace años se decía que EE.UU. es la nación del partido único –el partido económico– con dos facciones: demócratas y republicanos”, señaló Chomsky. “Eso ya no es cierto. Sigue siendo la nación de partido único –el partido económico–, pero ahora tiene solo una facción. Y no es la demócrata, es de los republicanos moderadosTexto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/116506-chomsky-politica-eeuu-salvajismo-puro

La protesta social, invisible o criminal

En mi anterior entrada ya hablaba de cómo se había intentado invisibilizar las Marchas por la Dignidad y de cómo ciertos sectores habían intentado criminalizarla. Días después de estas marchas hay muchos elementos que analizar al respecto. El primero es la actitud servil para con el régimen por parte de absolutamente toda la prensa escrita. Nada nuevo bajo el sol. Así, tanto El País como las demás cabeceras dieron por buenas las ridículas cifras oficiales de asistencia: 50.000 personas. Basta con ver alguna foto para darse cuenta de lo falso y tendencioso del dato. Por supuesto que las cifras que ofrecieron los organizadores también aparecen infladas, pero no es en absoluto comparable.  En el twitter de Alternativas Desde Abajo daban una cifra aproximada, pero bastante creíble, de más de 1.180.000 personas (basándose en cálculos sobre una foto aérea de la manifestación). Aunque en algunos tramos la densidad fuera algo menor de la calculada, parece probado que en la marcha había más de un millón de personas. Los organizadores dieron la cifra de 2 millones de personas, bastante hinchada. Por cada persona que había, la organización contó a dos. Pero la cifra que ofrecieron los medios no fue la de la mitad de gente que hubo. Ni siquiera la de un cuarto. La cifra oficial es del 5% de la gente que marchó el sábado por Madrid. Es decir, de cada 20 manifestantes el Gobierno, la policía y los medios contaban a uno. Es manifiestamente ridículo, un intento claro de invisibilizar y restar importancia a la que ha sido una de las mayores, si no la mayor, manifestaciones de la historia de España.

Lo siguiente son los desesperados intentos por criminalizar las marchas, sobre los que me gustaría hacer cuatro comentarios. El primero es que la policía cargó antes de las 9:00 de la noche, que era la fecha límite hasta la cual estaba autorizada la manifestación y eventos posteriores. De hecho, como en el Titanic, la banda seguía tocando mientras las fuerzas de seguridad del Estado intentaban hundir el barco. Carga injustificada e ilegal, como siempre. El segundo es la sempiterna presencia de infiltrados policiales, probada por mil y una fotos y testimonios, lo que nos lleva al siguiente planteamiento: si hubiera habido conductas violentas entre los manifestantes que hubieran forzado la intervención de los antidisturbios (que no hubo), y habiendo siempre agentes infiltrados entre los grupos más extremistas, no hay ninguna garantía de que no fueran estos propios agentes los que empezaran o incitaran al resto a empezar dichas conductas violentas. Recordemos las sonrojantes escenas de la convocatoria del 25S, en el que un grupo de encapuchados apareció de la nada con banderas sin siglas ni signos de ningún tipo para comenzar los disturbios, viendose después gente con exactamente la misma indumentaria deteniendo manifestantes o gritando “¿Que soy compañero, coño!” cuando intentaban detenerlos a ellos (lo cual demuestra, por cierto, que o bien la policía detiene aleatoria e injustificadamente o bien estos infiltrados participan activamente en los disturbios). El tercero son las declaraciones contradictorias entre los mandos de la UIP y la Delegada del Gobiernos con respecto a las pelotas de goma. Los primeros dicen que había orden de no disparar, mientras la segunda presume de que se dispararon 169. No sé si habría orden o no, pero desde luego se dispararon y, como de costumbre, de manera ilegal (la ley afirma que solo se puede disparar a las piernas, mientras que hay numerosos fotos de policías disparando a la altura de la cabeza y un manifestante herido que ha perdido un testículo por culpa de un pelotazo). La última reflexión sobre lo desesperados que están por criminalizar a los manifestantes es la aparición los últimos días de sendas fotos de supuestas armas incautadas a los “violentos” durante el 22M, asunto que se ha demostrado completamente falso.

Resumiendo, un fin de semana que ha demostrado la dignidad de muchos y lo indigno de las élites y sus perros guardianes: medios y fuerzas represivas.

22M

Mañana, 22 de marzo, llegan a Madrid las distintas marchas que han salido de distintos puntos de España. Los motivos de estas marchas son los mismos por los que los ciudadanos de este país llevamos protestando tres largos años ya: la utilización de la excusa de la Crisis y la sacralización del pago de la Deuda para imponernos un modelo de precarización del trabajo (se calcula que los sueldos de los trabajadores han bajado un 20% de media) y desmantelamiento de la Educación y Sanidad públicas, el consiguiente agrandamiento de la brecha entre ricos y pobres, el paro rampante que sitúa la cifra de personas desempleadas en más de 6 millones, la pérdida continua de derechos por parte de los ciudadanos y los trabajadores (reforma laboral, Ley del aborto, Ley mordaza, etc.), los continuos casos de corrupción que salpican tanto al partido gobernante como al principal partido opositor y a la Casa Real, la nula separación de poderes, los sucesivos rescates bancarios y la socialización de las pérdidas de las entidades financieras…

Además, de nuevo, los medios de masas han hecho caso omiso de estas marchas así como de la manifestación que recorrerá mañana las calles de Madrid y, otra vez, las autoridades han procedido a intentar criminalizarlas. Así, el no votado y sin embargo presidente de la Comunidad de Madrid, el señor Ignacio González (salpicado también, como no, por corruptelas varias) ha comparado el ideario de estas marchas con el del partido neonazi griego Amanecer Dorado.  No voy a entrar a valorar el tremendo absurdo de sus declaraciones, que hablan por sí mismas, pero me gustaría señalar la ironía de que el señor González, que se arroja como defensor de la legalidad democrática siendo un mandatario al que no ha votado nadie, es hijo de un auténtico fascista franquista, cuyo ideario está a bien seguro mucho más cerca del de Amanecer Dorado que el de cualquiera de los que mañana participarán en la manifestación. Ni que decir tiene que el despliegue policial previsto para mañana, que por supuesto estamos pagando entre todos, es completamente excesivo. Se habla de entre 1.650 y 1.750 agentes antidisturbios. No se si estas cifras incluirán a los ya habituales infiltrados (“¡que soy compañero, coño!”), eternos sospechosos de ser siempre parte activa en el inicio de cualquier altercado.

Si estás mínimamente harto/harta de que te tomen el pelo y te vendan excusas para empobrecerte mientras ellos se hacen cada vez más ricos, nos vemos mañana a las 5 de la tarde en Atocha. Muchos dirán que no sirve para nada… yo digo que de mucho menos sirve quedarse en el sofá. El movimiento se demuestra andando. Andemos mañana.

Sobre Ucrania y Crimea

Me gustaría compartir con vosotros y vosotras unas impresiones sobre las revueltas ucranianas y la situación en Crimea. Dejaré aparte la cuestión del claro posicionamiento de los medios, ya que es un tema que he tratado en anteriores entradas. Lo primero que me llama la atención es el posicionamiento de la gente con uno u otro bando, como si se tratase de un partido de fútbol en el que forzosamente has de apoyar a un equipo para disfrutarlo. No, no es así. Los dos bandos pueden parecerte perfectamente igual de odiosos o igual de entendibles. No es un evento deportivo, es algo mucho más complejo y serio y que debe observarse y analizarse desde una distancia prudencial. He leído opiniones tanto de “pro-ucranios” defendiendo a la UE como de “pro-rusos”. A los primeros les diría que esta Unión Europea que tan fervientemente apoyáis es la principal responsable de nuestro recorte de sueldos, derechos laborales y sublimación de la deuda. Y no solo eso, que ya es suficiente como para pensarse dos veces el “europeísmo” de uno, sino que además presiona para que las reformas vayan a más. A los defensores de Putin, de los cuales entiendo que muchos lo son por oposición a la UE, les diría que la URSS dejó de existir hace 23 años, y que la Rusia actual es un sistema abiertamente ultracapitalista, oligárquico, autoritario y homófobo. Nada que sea digno de defender, bajo mi punto de vista, ni aún desde el más ciego de los antiimperialismos.

El conflicto de Ucrania, las revueltas de anteriores semanas que acabaron con la formación de un nuevo gobierno (por cierto, presidido por partidarios de la anterior presidenta que estaba cumpliendo condena en prisión por abuso de poder y con numerosos cargos del partido fascista Svoboda) no fue una “lucha de clases” ni una revolución. Técnicamente, de hecho, se lo podría considerar un golpe de estado. Fue un conflicto étnico entre ucranianos proeuropeos y un gobierno prorruso. Y la secesión de Crimea no es más que la respuesta de una zona con una abrumadora mayoría de rusos. No hay izquierda contra derecha por ningún lado, no se pone en cuestión el sistema económico ni el político. Son fuerzas derechistas y ultraderechistas proeuropeas contra fuerzas derechistas prorrusas. Un nacionalismo contra otro.

Con respecto tanto a la UE y los EEUU, que han apoyado abiertamente a los proeuropeos, como a Rusia (y en menor medida China), que ha apoyado al gobierno destituído y, en el caso ruso, la actual secesión de Crimea, no es más que la misma vieja historia de siempre: las grandes potencias defendiendo sus intereses estratégicos. Así se entiende la celeridad con que la Unión Europea ha agilizado los trámites para admitir a Ucrania como miembro de pleno derecho (sería interesante comparar, en caso de hacerse efectivo, estos plazos con los que tuvieron que esperar otros países como Rumanía o Bulgaria) o el empeño de declarar ilegal el referéndum de Crimea, que choca con la validez que se le dio hace no tanto al de Kosovo.

Feminismo exaltado

Hace apenas un par de días terminé de leer el libro de Caitlin Moran Cómo ser mujer. Os lo recomiendo a todas vosotras, pero aún más a todos vosotros.  No pretendo hacer una crítica literaria del libro, para eso hay muchos otros blogs que la harían infinitamente mejor (os recomiendo La Kriticona, de mi compañera y sin embargo amiga Patricia Cazón). Pero sí me gustaría que mucha gente se lo leyera, porque me parece una manera amena y divertida de introducirse, quien no lo esté ya, en una lucha que a estas alturas sigue siendo más que necesaria: el feminismo.

Y digo lo de necesaria porque hoy mismo ha aparecido un reportaje sobre la violencia machista con unas estadísticas terribles, en el que se dice, entre otras cosas, que más de la mitad de las mujeres europeas han sufrido acoso sexual, que un tercio ha sufrido agresiones físicas o sexuales o que un 12% ha sufrido abusos sexuales en su infancia, entre otros. A datos como estos podemos sumar otros como que la mujer cobra entre el 70 y el 80% del sueldo de un hombre por hacer exactamente el mismo trabajo, la ausencia casi total de mujeres entre los altos directivos y propietarios de grandes empresas o el que se sigan ocupando de la mayoría de tareas domésticas, también entre otros. Y todo esto en el “mundo desarrollado”, en el que supuestamente gozan de los mismos derechos de los hombres. En otros muchos países las mujeres son, por el mero hecho de serlo, ciudadanas de segunda clase. Y si en el primer mundo hablamos de abusos o inequidad real, en muchas partes del llamado tercer mundo hablamos de mutilaciones, lapidaciones, violaciones legales y demás horrores.

Y, pese a todo esto, aún hay muchos hombres y, lo que es peor, bastante mujeres que dicen “no, yo no me considero feminista”. ¿Cómo puede ser posible? Yo lo atribuyo a una falta de conocimiento sobre el término. A una mala interpretación de la palabra “feminismo”. Porque feminismo, en realidad, significa querer que las mujeres tengan exactamente los mismos derechos y oportunidades que los hombres. Feminismo solo significa igualdad real entre sexos. Y no ser feminista es, por acción u omisión, estar de acuerdo con el machismo imperante en la sociedad actual. Con el modelo patriarcal. No hay término medio, no se puede no ser feminista sin ser machista. Así pues, puesto que presupongo que la mayoría de la gente desea esta igualdad efectiva, supongo que los que a estas alturas no se declaran fervientemente feministas es porque en realidad desconocen el significado del término, interpretando, imagino, que se refiere a algún tipo de sexismo inverso en el que el sexo masculino pasará a ocupar el puesto que hasta ahora ocupa el femenino.

A esos hombres y mujeres que, por desconocimiento o por mala información, siguen con miedo a declararse feministas, les recomiendo que lean ese libro. A los que se piensen que el feminismo es “machismo inverso” les pido, por favor, que lean ese libro. Sólo ese. Se lee fácil y es muy divertido, seguro que os gusta. Quien quiera profundizar sobre el tema, sobre la lucha por la igualdad de sexos, hay mil autoras a las que puede acudir. Pero todo el mundo debería de leer Como ser mujer de Caitlin Moran. Y después de haberlo leído, gritar orgulloso: ¡Soy un feminista exaltado!