22M

por mklippa

Mañana, 22 de marzo, llegan a Madrid las distintas marchas que han salido de distintos puntos de España. Los motivos de estas marchas son los mismos por los que los ciudadanos de este país llevamos protestando tres largos años ya: la utilización de la excusa de la Crisis y la sacralización del pago de la Deuda para imponernos un modelo de precarización del trabajo (se calcula que los sueldos de los trabajadores han bajado un 20% de media) y desmantelamiento de la Educación y Sanidad públicas, el consiguiente agrandamiento de la brecha entre ricos y pobres, el paro rampante que sitúa la cifra de personas desempleadas en más de 6 millones, la pérdida continua de derechos por parte de los ciudadanos y los trabajadores (reforma laboral, Ley del aborto, Ley mordaza, etc.), los continuos casos de corrupción que salpican tanto al partido gobernante como al principal partido opositor y a la Casa Real, la nula separación de poderes, los sucesivos rescates bancarios y la socialización de las pérdidas de las entidades financieras…

Además, de nuevo, los medios de masas han hecho caso omiso de estas marchas así como de la manifestación que recorrerá mañana las calles de Madrid y, otra vez, las autoridades han procedido a intentar criminalizarlas. Así, el no votado y sin embargo presidente de la Comunidad de Madrid, el señor Ignacio González (salpicado también, como no, por corruptelas varias) ha comparado el ideario de estas marchas con el del partido neonazi griego Amanecer Dorado.  No voy a entrar a valorar el tremendo absurdo de sus declaraciones, que hablan por sí mismas, pero me gustaría señalar la ironía de que el señor González, que se arroja como defensor de la legalidad democrática siendo un mandatario al que no ha votado nadie, es hijo de un auténtico fascista franquista, cuyo ideario está a bien seguro mucho más cerca del de Amanecer Dorado que el de cualquiera de los que mañana participarán en la manifestación. Ni que decir tiene que el despliegue policial previsto para mañana, que por supuesto estamos pagando entre todos, es completamente excesivo. Se habla de entre 1.650 y 1.750 agentes antidisturbios. No se si estas cifras incluirán a los ya habituales infiltrados (“¡que soy compañero, coño!”), eternos sospechosos de ser siempre parte activa en el inicio de cualquier altercado.

Si estás mínimamente harto/harta de que te tomen el pelo y te vendan excusas para empobrecerte mientras ellos se hacen cada vez más ricos, nos vemos mañana a las 5 de la tarde en Atocha. Muchos dirán que no sirve para nada… yo digo que de mucho menos sirve quedarse en el sofá. El movimiento se demuestra andando. Andemos mañana.

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