Sobre Ucrania y Crimea

por mklippa

Me gustaría compartir con vosotros y vosotras unas impresiones sobre las revueltas ucranianas y la situación en Crimea. Dejaré aparte la cuestión del claro posicionamiento de los medios, ya que es un tema que he tratado en anteriores entradas. Lo primero que me llama la atención es el posicionamiento de la gente con uno u otro bando, como si se tratase de un partido de fútbol en el que forzosamente has de apoyar a un equipo para disfrutarlo. No, no es así. Los dos bandos pueden parecerte perfectamente igual de odiosos o igual de entendibles. No es un evento deportivo, es algo mucho más complejo y serio y que debe observarse y analizarse desde una distancia prudencial. He leído opiniones tanto de “pro-ucranios” defendiendo a la UE como de “pro-rusos”. A los primeros les diría que esta Unión Europea que tan fervientemente apoyáis es la principal responsable de nuestro recorte de sueldos, derechos laborales y sublimación de la deuda. Y no solo eso, que ya es suficiente como para pensarse dos veces el “europeísmo” de uno, sino que además presiona para que las reformas vayan a más. A los defensores de Putin, de los cuales entiendo que muchos lo son por oposición a la UE, les diría que la URSS dejó de existir hace 23 años, y que la Rusia actual es un sistema abiertamente ultracapitalista, oligárquico, autoritario y homófobo. Nada que sea digno de defender, bajo mi punto de vista, ni aún desde el más ciego de los antiimperialismos.

El conflicto de Ucrania, las revueltas de anteriores semanas que acabaron con la formación de un nuevo gobierno (por cierto, presidido por partidarios de la anterior presidenta que estaba cumpliendo condena en prisión por abuso de poder y con numerosos cargos del partido fascista Svoboda) no fue una “lucha de clases” ni una revolución. Técnicamente, de hecho, se lo podría considerar un golpe de estado. Fue un conflicto étnico entre ucranianos proeuropeos y un gobierno prorruso. Y la secesión de Crimea no es más que la respuesta de una zona con una abrumadora mayoría de rusos. No hay izquierda contra derecha por ningún lado, no se pone en cuestión el sistema económico ni el político. Son fuerzas derechistas y ultraderechistas proeuropeas contra fuerzas derechistas prorrusas. Un nacionalismo contra otro.

Con respecto tanto a la UE y los EEUU, que han apoyado abiertamente a los proeuropeos, como a Rusia (y en menor medida China), que ha apoyado al gobierno destituído y, en el caso ruso, la actual secesión de Crimea, no es más que la misma vieja historia de siempre: las grandes potencias defendiendo sus intereses estratégicos. Así se entiende la celeridad con que la Unión Europea ha agilizado los trámites para admitir a Ucrania como miembro de pleno derecho (sería interesante comparar, en caso de hacerse efectivo, estos plazos con los que tuvieron que esperar otros países como Rumanía o Bulgaria) o el empeño de declarar ilegal el referéndum de Crimea, que choca con la validez que se le dio hace no tanto al de Kosovo.

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