Lagarde en Bilbao

por mklippa

Dos reflexiones sobre la visita de Christine Lagarde, directora del F.M.I., hoy a Bilbao. La primera es, como no, respecto al tratamiento que han recibido las protestas ciudadanas que ha generado esta visita. Así, se han calificado de “kale borroka” ciertos comportamientos como la rutura de las vidrieras de alguna sucursal bancaria. Sin entrar a valorar en si esto es o no necesario, me llama poderosamente la atención cómo manifestaciones mucho más violentas durante las protestas ucranianas, en las que, recordemos, hubo varios muertos, entre ellos policías, no recibieron ningún apelativo referente al terrorismo. De hecho, para los medios siempre fueron “ciudadanos” o “manifestantes”. Que los que matan policías sean meros “ciudadanos” y los que rompen un cristal de un banco sean “kale borroka” o “filoetarras” es, como poco, hilarante.

Con respecto a la visita en sí, una reflexión nada original sobre que Lagarde haya instado, una vez más, a seguir reduciendo los sueldos, abaratar aún más el despido y subir los impuestos indirectos. ¿Por qué será siempre que los que instan a bajar sueldos en nombre de la sacrosanta austeridad cobran sueldos exorbitantes? Recordemos que una de las primeras medidas de la señora Lagarde al acceder a su presente cargo fue subirse el sueldo un 11% hasta sobrepasar los 324.000 euros anuales (esto fue en 2011, en plena crisis económica). Según otras informaciones, a esta cifra además habría que sumarle un suplemento de otros 57.912 € hasta redondear un total de 381.397 euros al año.  Sean 324.000 o 381.000, es completamente obsceno que una señora que gana estas cantidades ande reclamando que se bajen los sueldos en este país, en el que actualmente llegar a mileurista se mira casi con insana envidia.

“En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos” Mahatma Gandhi

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