Los medios nos mienten

por mklippa

Y lo hacen con las peores de las mentiras, que son las medias verdades. Soy consciente que muchos de vosotros no sabe cómo funciona una redacción. Es fácil: llegan continuamente una gran cantidad de noticias, que se seleccionan según se crea que van a interesar más o menos (no con un criterio informativo, sino con uno meramente económico: demos importancia a lo que vaya a vender más), y después se le da la importancia y la perspectiva que responda, por supuesto, a la línea editorial del periódico. Resumiendo: se prioriza aquello que demuestra lo que el períodico quiere demostrar (que el gobierno X del país Y es muy malo, o el gobierno Z del país W es muy bueno, por ejemplo) y se minimiza (o incluso se omite) lo que el medio considera que desautoriza esta demostración. Así, con medias verdades y grandes omisiones, es cómo se nos venden las noticias. Y nosotros, educados en un sistema escolar que premia la obediencia y la memorización sobre el pensamiento libre o crítico, nos creemos estas noticias con el apabullante argumento de que “lo he leído en el periódico” o “lo he visto en la tele”. El efecto en la televisión o con las imágenes en general es aún mucho más apabullante que en la prensa escrita. La explicación es que en la prensa escrita, aunque poca gente acostumbre a hacerlo, cabe la posibilidad de releer la noticia o el artículo en cuestión y leer entre lineas de lo que nos está intentando convencer. Con las imágenes de la televisión no podemos hacer eso (a no ser que estemos constantemente grabando los informativos para verlos una y otra vez, cosa que, por descontado, nadie hace). Así que viajan directas a tu subconsciente, donde se instalan comodamente.

Todos hemos visto miles de imágenes estos días de lo que acontece en Ucrania o en Venezuela, y mucha gente las ha dado por buenas, sin plantearse la posibilidad de que esas imágenes podrían haber estado tomadas en cualquier sitio y fecha (como en bastantes ocasiones resultó que así había sido). La cosa es que tú no lo has visto con tus propios ojos, no puedes asegurar que eso ha ocurrido de esa manera en el momento y en el lugar que dicen que ha ocurrido, porque tú, en ese momento, te encontrabas a miles de kilómetros de distancia. Simplemente te cuentan que esas imágenes corresponden a un momento y a un lugar determinado, y tú te lo crees, al menos hasta que otro medio desmiente esa información (nótese aquí la ironía del asunto). La otra forma de manipulación de las noticias es aún más terrible si cabe: la ocultación y la minimización. Así, por poner un par de ejemplos, poquísimos medios se han hecho eco de la tragedia de los inmigrantes subsaharianos (a la que ya he dedicado anteriores entradas), y algunos de los que lo han hecho (otorgándole muchas menos páginas o minutos que a lo que acontece en Ucrania o Venezuela, cuando ha sido algo mucho más cercano) han intentado minimizar su impacto: la famosa portada de El País amenazando con la inminente entrada de decenas de miles de subsaharianos en España. Noticia que, a su vez, omite otro dato clave: las decenas de miles de españoles que se han visto a emigrar a otros países europeos desde hace unos pocos años, lo cual deja en rídiculo la “amenaza subsahariana” (sic). Otro ejemplo de omisión flagrante es todo lo relativo a la importancia de los grupos neonazis y de ultraderecha en las revueltas ucranianas. No interesa que se conozca que grupos como el neonazi Svoboda son una de las mayores y más activas facciones dentro de los opositores ucranianos, a los que la mayoría de los medios han dado el papel de “buenos” en el conflicto.

Es evidente que las noticias, todas ellas, nos llegan por parte de uno u otro medio. No estoy diciendo que haya que pensar automáticamente que todo es falso y no creerse nada, sino que se ha de leer todo con un espíritu crítico, fijándose en quién y cómo se nos cuenta la información e intentando contrastar esta información con otros medios, cuantos más mejor, y crearse una opinión propia. En la época de la sobreinformación es más necesario que nunca un espíritu crítico.

(Si os interesa el tema sobre cómo se nos intenta manipular por medio de las imágenes os recomiendo el libro Esto no son las Torres Gemelas de María Acaso, que explica de forma sencilla cómo el sistema aprovecha nuestra falta de conocimiento en cuanto a la decodificación de las imágenes y elementos gráficos para perpetuar ciertos comportamientos.)

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