El país de los 30.000

por mklippa

Ayer amanecimos con una sorprendente portada en El País, el en otro tiempo periódico considerado más “progresista” o incluso “de izquierdas”. Rezaba amenazante que 30.000 subsaharianos aguardan para saltar la valla y “colarse” en nuestro país. Aparte de lo demagógico, populista e incluso racista que es llevar una noticia así como tema principal en portada, algo que hasta ayer solo considerábamos propio de medios altamente reaccionarios y conservadores como La Gaceta o La Razón, la portada de marras certificó el giro a la derecha que el otrora medio progresista ha venido dando en sus últimos tiempos, especialmente desde la compra de la mayoría de su accionarado por parte de la multinacional estadounidense Liberty.

Por supuesto que El País nunca ha sido un medio de izquierdas, ya que desde su fundación se ha situado de parte del statu quo setentayochista y juancarlista. Sí es cierto que era un medio más progresista que sus competidores, situandose en una línea ideológica más cercana al PSOE que a los partidos de derechas como UCD, AP o posteriormente PP. Pero insisto en que como mucho se le podía considerar de centro-izquierda (y que la palabra centro se sitúe por delante no me parece ninguna casualidad). Difícilmente puede haber un gran medio de izquierdas, ya que estos medios, al ser privados, se sitúan de parte de la lógica del capitalismo: pertenecen a un señor, o conjunto reducido de señores, que evidentemente son de clase alta (si poseen los medios suficientes como para poseer un gran medio de comunicación necesariamente han de serlo). Y al ser ellos de clase alta, en cualquier conflicto que ponga en jaque su propia riqueza o interés de clase, apoyarán decididos lo que más les conviene a ellos y a su clase social. Lo hemos visto tanto en el cierre de Público, cuyo propietario Jaume Roures se llegó a identificar en alguna ocasión con el trotskismo, como en los EREs que recientemente se han efectuado tanto en El País como en el resto del Grupo PRISA. Así pues, no puede haber un gran medio de comunicación “izquierdista” más que estéticamente, para atraerse a un público objetivo que no consume medios abiertamente de derechas. Una fachada progresista por criterios de ventas y marketing (esto no quiere decir que no haya medios realmente progresistas y de izquierdas, pero dificilmente son grandes medios, ya que  suele tratarse de cooperativas formadas por los propios trabajadores que subsisten gracias a las contribuciones de sus lectores).

“Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido” Malcolm X

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